La seguridad en la industria química se encuentra en cabeza, según los datos presentados anualmente por FEIQUE en el Informe de Siniestralidad Laboral del Sector Químico.

En el año 2016, nuevamente el sector químico demostró ser el más seguro en cuanto a siniestralidad laboral en las empresas asociadas a la Federación Empresarial de la Industria Química Española.

El llamado Índice de Incidencia de la Industria Química fue de 6,96 accidentes con baja por cada mil trabajadores expuestos, lo que es una cifra sensiblemente menor a la cifra de otros sectores, como el agrario (50,67), la industria en general (52,32), la construcción (69,94) o los servicios (26,27).

Esto confirma el compromiso en materia de seguridad y salud en el trabajo del sector químico que apuesta por la prevención de accidentes y la implantación de planes de mejora para preservar la seguridad de los empleados.

Y es que en la mayoría de procesos químicos industriales se manipulan sustancias muy peligrosas con riesgos inherentes a los accidentes graves en los que intervengan sustancias peligrosas. Puede producirse incendio o explosión, toxicidad, corrosión u oxidación violenta, pero las medidas de seguridad en la industria química consiguen que las técnicas sean seguras y en un altísimo porcentaje se realicen sin ninguna incidencia.

La normativa europea SEVESO (Directiva 82/501/CEE), aplicada en España tras el RD 840/2015, fija las medidas de seguridad en el diseño de tanques de almacenamiento, depósitos, tuberías, barreras protectoras, control ambiental, procedimientos y permisos de trabajo fijadas.

De ahí la importancia de la correcta implantación de los planes de autoprotección en las industrias químicas. Es obligatorio el implantar los planes de autoprotección para la seguridad en la industria química, según la Norma Básica de Autoprotección que fija que el plan debe divulgarse tanto al personal trabajador, como a los visitantes y personal temporal, así como la formación y capacitación de todos ellos.

También en mayo del pasado año, el Consejo de Ministros aprobó mediante un Real Decreto, el Reglamento de instalaciones de protección contra incendios (RIPCI) que sustituye al Reglamento del 5 de noviembre de 1993, obsoleto ya tras la evolución, tanto de la técnica como del marco normativo.

Y el 26 de julio se publicaba en el BOE el nuevo Reglamento de Almacenamiento de Productos Químicos (RD 656/2017), que afecta a todas las sustancias con algún tipo de etiqueta de peligro en cuanto a su almacenamiento.

Al mismo tiempo, en la industria química se hace todavía más necesaria la correcta utilización del Equipo de Protección Individual (EPI). Pues el personal está expuesto a posibles daños como lesiones por contacto directo con la piel, inhalación de humos, vapores o polvo, ingestión accidental, etc.

El EPI es la última barrera de protección personal ante los riesgos químicos por lo que es imprescindible una correcta especificación de la ropa y elementos de protección adecuada al lugar de trabajo, actividad laboral y factores individuales.

Aunque existen un protocolo de actuación, por parte de la empresa, responsable de diseñar puestos y planificar métodos de trabajo para intentar minimizar al máximo la exposición y riesgo:

  • Eliminar el riesgo si es posible.
  • Sustituir por un producto o proceso de trabajo más seguro.
  • Salvaguardar con soluciones técnicas la seguridad del trabajador.
  • Prevenir con sistemas de detección y alerta y formar al trabajador.

Verificando esta completa normativa se consigue un gran éxito en las medidas y los efectos de la seguridad en la industria química, que llevan cada año al sector a encabezar la lista de los más seguros.

Todo ello siempre con una completa formación e implicación de todos los trabajadores y miembros de las industrias químicas, por salvaguardar su seguridad personal y la del entorno.

Elementos imprescindibles en MOPASA, debido a los distintos procesos complejos y delicados  que se realizan en la fabricación de pinturas. Al mismo tiempo, la evolución de la empresa hacia pinturas sostenibles y menos tóxicas, mejora también la seguridad en la fabricación y reduce la peligrosidad.